Daniella Paz

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Daniella Paz

Fotógrafo: Hugo Escobar

El certamen literario de Juegos Florales Hispanoamericanos de Quetzaltenango, que cumplió en el año 2015 un siglo de vida se llevará a cabo de nueva cuenta este 2019 en su 82 edición y será dedicado a Costa Rica.

Como es tradición cada año se nombra a la musa del certamen quien será coronada durante la velada de premiación el 12 de septiembre y  posteriormente premiará a los tres escritores ganadores.

Este año la reina es Daniella María Paz Pacheco, quien conversó con Temática antes de la gran noche.

Ella es la mayor de tres hermanas y se autodefine como una mujer creyente de Dios, luchadora, responsable, social, altruista, empática y leal que ama Xela. Sus padres son: Daniel Adolfo Paz Urrutia y Silvia Leticia Pacheco Porres de Paz, auténticos quetzaltecos a quienes considera como su mejor ejemplo por haberla criado en un hogar sólido y con valores.

Daniela es maestra de Educación Preprimaria en el Colegio Piaget y está a punto de culminar sus estudios de psicología clínica en la Universidad Rafael Landívar. Además, estudia un Profesorado de Enseñanza Media en Pedagogía y Administración Educativa en la Universidad de Occidente.

Sueña con graduarse y aperturar su propia clínica para brindar sus servicios de psicoterapéutica integral para enriquecer el desarrollo humano; además de adquirir una maestría enfocada en psicoterapia infantil, con el objetivo de implementar en la educación el uso de la psicología como herramienta fundamental para el desarrollo de los estudiantes, fomentando el desarrollo integral y formando en valores y moral, tanto como en conocimientos.

“Para mí como Quezalteca, es un verdadero honor y me hace sentir muy orgullosa haber sido nombrada Reina de los Juegos Florales Hispanoamericanos, ya que significa ser la representante de la cultura, la cual es el símbolo de nuestra amada Xelajú, tierra que ha albergado a grandes artistas, escritores y deportistas”, expresó.

Para ella los Juegos Florales Hispanoamericanos tienen un significado muy valioso para mí, pues “representan la belleza de la cuna” en la que nació, pues nuestra ciudad ha sido reconocida como el centro de la cultura, “la cual le ha dado una distinción que nos enorgullece a todos como quetzaltecos”.

En su tiempo libre se dedica a la lectura, el dibujo y la pintura; además de practicar varios deportes. Como musa de los juegos ella prevé promover el amor al arte y la expresión a través de las letras, invitando a jóvenes a familiarizarse con él arte de la literatura.

El certamen de Juegos Florales fue fundado en el año 1916 por iniciativa del poeta Osmundo Arreola y Manuel Sáenz, entonces alcalde de la ciudad de Quetzaltenango, este certamen literario conmemorará en septiembre su nacimiento,

De acuerdo con los organizadores, sus fundadores se inspiraron, para su creación, en las llamadas fiestas Floralias, que se realizaban en la Roma de antes de Cristo y que después se trasladaron a la provincia de Toulouse, en Francia, allá por los años 30.

Según cuentan, hubo una primera época de este concurso que fue un poco atropellada, luego otra en la que no se llevó a cabo y así sucesivamente hasta que los juegos se suspendieron totalmente por orden del presidente Jorge Ubico, que gobernó el país de 1931 a 1944.

Pero al regresar la democracia a Guatemala, con el presidente Juan José Arévalo Bermejo (1944-1951), retornan los Juegos Florales y desde entonces a la fecha no se han dejado de celebrar ni un solo año.

Uno de los principales mecenas e impulsadores del certamen, fue el presidente Manuel Estrada Cabrera, quien dio su apoyo a la cita cultural durante su Gobierno, que duró del año 1898 hasta 1920.

En un principio, los Juegos Florales Hispanoamericanos se celebraban durante las llamadas Fiestas Minerva o Minervalias; esta cita, que tenía lugar por el mes de octubre, consistía en concentraciones masivas de estudiantes frente a templos dedicados a la deidad griega Minerva, y que también fueron edificados en varios departamentos de Guatemala.

Al comienzo los juegos florales fueron de carácter local, pero poco a poco se fueron expandiendo. Cinco años más tarde de su creación se convirtieron en centroamericanos gracias a la participación de escritores como el legendario poeta salvadoreño Quino Caso, ganador del evento.

Con el pasar del tiempo, literatos de Centroamérica, México y el Caribe se fueron sumando a la cita, hasta que en el año 1991, cuando cumplieron 75 años de fundación, participaron escritores de toda Hispanoamérica: Y de ahí el nombre “Juegos Florales Hispanoamericanos”.

Desde que se creó, cada año se convoca a los participantes a enviar sus obras en sobres cerrados, donde incluyen una plica que contiene todos los datos del autor. Luego los trabajos son calificados por una terna de jurados que deliberan hasta dar su veredicto final.

Este 2019 los ganadores son: la escritora quetzalteca Ester Mayorga, con su obra Carta a Salomón de su hija gaviota y el funeral del sur; en la rama de cuento, el ganador fue Daniel Castillo Pérez, originario de Huehuetenango, autor de la obra La cabeza lisa de un dictador y en la rama de novela ganó Erick Espinoza, de San Marcos, con su obra Retornando al origen

 

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