Una charla profunda entre poesía y experiencia

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Una charla profunda entre poesía y experiencia

“La poesía o es pasión, tensión, alucinamiento de alguna manera, incluso locura,  o no es nada. Pero nunca deben confundirse la poesía y el poema. El poema es el nido; la poesía es el ave en el nido”. Así lo describe Amable Sánchez Torres, licenciado en Teología, doctor en Letras y Filosofía y licenciado en Derecho.

Originario de Morasverdes, Salamanca, España, nació el 29 de marzo de 1935, pero fue a finales de 1966 que Amable Sánchez llegó a Guatemala por decisión de sus superiores religiosos, recuerda que una de las últimas cosas que hizo antes de llegar a Guatemala, fue una lectura de poesía en el Ateneo de Madrid, a los 31 años. Había sido ordenado sacerdote y también finalizó los estudios de teología en Salamanca.

Estuvo como superior en algunas parroquias, también estuvo un año en los Estados Unidos, un par de meses en España, y volvió a Guatemala en 1976, para casarse, según sus palabras, con la mujer guatemalteca más bonita y más cálida que él pudo imaginar, Blanqui, con quien se casó y permaneció durante 32 años, ella falleció en 2008.

Amable Sánchez, aclara que no existe una diferencia para la creación literaria entre España y Guatemala, porque lo que se escribe nace del entorno, de la propia intimidad y de la libertad interior.

Entre su recorrido como catedrático, ha dado clases de Lenguaje, Literatura, Análisis y Crítica Literaria, Filosofía, Filosofía del Derecho, Ética y Antropología Filosófica, en Universidad Rafael Landívar y en Universidad Francisco Marroquín. Desde que terminó sus estudios, se ha movido en ámbitos del trabajo pastoral y académico, desempeñando tareas relacionadas con la palabra hablada y escriba, su centro de atención es el hombre, aquí y ahora, en el universo, centrado en su propia intimidad y abierto a los otros y a la trascendencia.

La poesía tiene un significado profundo en la vida de Amable Sánchez, y tras una descripción entre saber diferencias la poesía del poema, lo considera importante para acercarse y atisbar cualquier simplicidad del tema. Además, Guatemala ha incidido en su ejercicio como escritor de maneras inimaginables, y muestra de ello, son poemas que hablan de este país y de lo entrañable que se convirtió para él.

A pesar de su conocimiento, presencia y formación, Amable Sánchez, considera que ha leído poco, pero sí se define como alguien apasionado por el arte como interpelación del mundo e interpretación de la belleza “me arrepiento de no haber leído más” responde.

Al haber sido consultado sobre la permanencia de la esencia de la poesía en el país, su respuesta desde el punto filosófico, nos deja pensando ¿qué es la esencia, en qué consiste, dónde radica? ¿Y la esencia de la poesía?

De esta manera, es como resume sus referentes en la literatura: Berceo, La Biblia, El Romancero, El Quijote, Jorge Manrique, San Juan de la Cruz, Antonio Machado, García Lorca, León Felipe, Claudio Rodríguez, Neruda, Borges, Rilke.

Tras esta respuesta, da una sugerencia para los lectores, dando como primera recomendación leer aquellos libros con fondo, un mensaje de belleza y que brinden horizontes sin límites “y los que ayuden a que uno mismo, sea uno mismo”, leer despacio, subrayando, hacer comentarios, y que ese libro se sienta agradecido.

¿Qué significa Guatemala para usted?

Con delicadeza para describirla, lo describe como un brazo abierto y acogedor, y acota que “si llego a morir aquí, espero que me acoja y me envuelva en su humus cálido, y que algún cenzontle generoso me cante para que me duerma”

La entrevista cierra con su mayor satisfacción, que apunta: no haber vivido, sufrido, amado, esperado, soñado ni escrito en vano ¿cabe algo más?

Sobre nuestro entrevistado:

Durante varios años formó parte de la junta directiva de Módulos de Esperanza de la Asociación Española de Beneficencia y del Instituto Guatemalteco de Cultura Hispánica

Corrector de estilo en editorial EDITA (URL), en Historia general de Guatemala

Secretario de la Academia Guatemalteca de la Lengua durante 7 años

Fue miembro del grupo RIN-78

Trabajó más de 10 años en el Centro de Investigaciones Económicas Nacionales

Desde hace 15 años trabaja en la Universidad Francisco Marroquín como revisor de estilo y editor de textos

En el siglo pasado, publicó en algunas revistas españolas

El 9 de diciembre de 1999, fue condecorado por el rey de España, Juan Carlos I, con la Orden de la Encomienda del Mérito Civil.

En octubre del 2014, la Facultad de Derecho de la Universidad Francisco Marroquín le otorgó el Reconocimiento al Autor Nacional, por su libro Como al pasto el rocío.  

Ha publicado aproximadamente 12 libros de poesía, entre los años 1963 y 2010

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