JULIO RODOLFO CUSTODIO GARCÍA

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Reconocido locutor y periodista en la ciudad, cuna de la cultura.

El 31 de enero de 1941 nace Julio Rodolfo Custodio García, desde entonces ha vivido en una casa ubicada en la zona 1 de Quetzaltenango. Su infancia la vivió junto a sus papás, el señor Enrique Custodio Mérida, propietario de una librería que por los años 30, 40 y 50 era una de las mejores bibliotecas que existían en la ciudad, su madre, la señora María del Pilar García Arango y sus hermanos: Guillermo Enrique, María Teresa y Jorge Fernando Custodio García. 

 

Desde muy pequeño tuvo el gusto por la radio, ya que su padre tenía una gran afición por las emisoras extranjeras, siendo las más escuchadas en aquel entonces La Voz de América en Washington, XEW de México y la BBC de Londres, pero también la afición a la lectura, por la facilidad que tenía de obtener libros y revistas. Estas grandes aficiones lo llevaron un día a trabajar dentro de medios radiales y escritos, convirtiéndose en locutor de radio en la reconocida emisora TGD “La Voz de Occidente” desde 1958, y como corresponsal del periódico ya desaparecido, El Imparcial. Más adelante obtuvo una Licenciatura en Medios de Comunicación y otros estudios en el ámbito radial y fue el fundador del periódico local elQuetzalteco.  

  

Además de su destacada carrera en medios, ha sido reconocido por su participación dentro de la Comisión Permanente de Juegos Florales Hispanoamericanos como maestro ceremonial durante muchos años y también como actual presidente de la misma. Acá nos comparte lo más interesante de su vida y sus más grandes pasiones… 

Para usted ¿Qué ha sido lo mejor de trabajar en radio?

En este medio conocí a mi esposa “Chefis” una mujer excepcional, originaria de San Luis Potosí. Ella era muy aficionada al canto y participaba en las estaciones de FQ, la Voz de Quetzaltenango y TGD, la Voz de Occidente, mientras que yo trabajaba como locutor. Así la conocí, nos hicimos amigos, luego novios y a la edad de 20 años nos casamos. Somos de la misma edad y hemos ido envejeciendo juntos.

El pasado 30 de noviembre estuvieron cumpliendo 55 años de casados, agradeciendo cada día por sus 3 hijos y ahora también por sus 9 nietos.

¿Cuál ha sido su más grande afición?

Mi pasión ha sido siempre escribir; no he publicado ninguna obra pero he trabajado para varios medios escritos, porque es lo que me gusta.

En el tema de periodismo, ¿Cómo ha sido su experiencia? Cuando yo inicié me tocó trabajar de todo. Al fundar elQuetzalteco, tomaba fotos, las revelaba, escribía en una máquina antigua de mi papá, redactaba, diagramaba.  Lo único que no hacía era repartir el periódico, pero cubría casi todas las áreas. En la actualidad las cosas han cambiado porque ya hay periodistas que se especializan en los diferentes temas, antes no.

Acerca de elQuetzalteco, ¿Cómo tuvo esta iniciativa? Yo trabajaba unos suplementos ocasionales con prensa Libre durante la feria, Semana Santa, o cualquier otra festividad, así fue como conocieron mi trabajo. En una ocasión hablando con Manuel Zarco, socio de Prensa Libre, llegamos a la conclusión que era necesario un medio local en la ciudad, lo maduramos y acordamos que en un inicio saldría como quincenario, con tan solo ocho páginas. Se le llamaría elQuetzalteco, con “t”, ya que anteriormente el nombre de la ciudad se escribía Quezaltenango. Tenía amistades como Rodolfo Galeotti Torres, quien me mandó un artículo y esa fue la carátula de la primera edición. Jesús Adalberto Cabrera Urízar también colaboraba conmigo con algunos artículos y otras personas como Luis Alvarado Pinto, quien me ayudaba con los patrocinios a través de la Cámara de Comercio. Así empezó este medio, en una humildad y pobreza tremenda.

Como periodista ¿Qué opinión le merece la influencia que tienen los medios de comunicación en la población?

El poder de la prensa es incalculable, pero la empresa periodística jamás debe tener algún sesgo, porque entonces deja de tener libertad y pierde su valía. El periodista debe ser imparcial, lo más ecuánime posible y la prensa debe ser independiente.

¿Cómo era la prensa en su época?

Yo hice periodismo en una época muy difícil para Guatemala, durante la guerra. No era permitido publicar algo en contra del presidente, la autocensura era un gran problema.

Acerca de los Juegos Florales Hispanoamericanos…

¿Cómo se involucró en este evento?

Esa es otra de mis historias de infancia. Desde pequeño escuchaba Juegos Florales en mi casa. Entre 1978 y 1981 fui el director de relaciones públicas de la Municipalidad de Quetzaltenango, en ese entonces el señor Carlos Tánchez se hizo cargo de la Casa de la Cultura, pero él no quería conducir los eventos de JF, por lo que me pidió hacerlo. Con gran emoción lo he venido haciendo desde 1980 hasta la fecha, soy el conductor del ceremonial del 12 de septiembre y en la historia de los JF, he sido el que más tiempo ha conducido este evento.

¿Cuál es la satisfacción más grande que el mismo le ha dejado después de tantos años de labor?

Sin temor a equivocarme la celebración del centenario, que inició el 29 de octubre del 2015 y culminó el 13 de septiembre de este año. Eso es lo que me llena de satisfacción ya que nunca antes se había hecho una celebración de tal magnitud. Un año de actividades. Y sobre todo ser el presidente de esta comisión.

¿Cuáles son los mayores desafíos que se encuentran en la realización del evento? ¿Son los mismos o mayores que años atrás?

El desafío ha sido mantener la calidad del evento a un costo muy bajo, ya que la municipalidad nos apoya pero solamente cubriendo los premios y además que el certamen le dé al mundo literario la calidad de obras que merece.

Con los años. ¿Ha sufrido transformaciones o adaptaciones importantes o se conserva íntegro cómo en sus inicios?

Los inicios fueron diferentes, es una tradición de 300 años antes de Cristo, en las Floralias, actividades dedicadas a la Diosa Flora.  Después empezaron a realizarse en Francia, luego en España y de acá se tomó el formato para Quetzaltenango. Este año hicimos una campaña de divulgación para que las personas conocieran más del certamen.

¿Cree que Quetzaltenango sigue siendo la cuna de la cultura?

Quetzaltenango intrínsecamente siempre ha sido una ciudad culta. Que también haya gente maleducada es otra cosa. La transculturización, la forma de hacer las cosas en la actualidad es lo que hace que se vaya perdiendo la cultura, pero creo que los libros son la única forma de culturizar a una sociedad. Debemos de trabajar juntos para que nuestra ciudad siga siendo un ejemplo de cultura.

¿Se ha hecho un buen trabajo respecto al tema en Quetzaltenango?

Hay que trabajar mucho más, porque resulta que tal vez nuestra sociedad necesita una rectoría, alguien que le diga qué se debe hacer.  Acá es en donde han fallado las instituciones encargadas de este tema.

¿Qué significa esta ciudad para usted? 

No solo he servido a mi tierra sino que también la amo con todo mi corazón, la tengo metida hasta lo más profundo de mi alma, ese amor es tan arraigado, que a cualquier lugar al que vaya, hablo de Xela, destacando cada una de las cosas lindas que tiene, siempre la llevo en mi corazón.  Todo lo que hecho ha sido siempre, por ese amor a Quetzaltenango.

Soy el hombre más feliz por haber nacido, crecido y desarrollado en esta linda ciudad…

 

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